Si alguna vez pierdes

la esperanza

Un día

ella perdió la esperanza.

La buscaba en la oscuridad que ahora la envolvía.

No pudo encontrarla.

Muchas cosas, sin embargo, emergieron de las sombras 
y la encontraron. 

Cosas feas.

Cosas dolorosas.

La injusticia irrumpió tronando: 

«¡Lo que ha sido 
SIEMPRE
será!».

La tristeza inundó su alma y juró, 
con una voz tan tenue como lágrimas que ahogan:  

 

«Nunca te librarás de mí». 

El miedo llegó

invisible,

impalpable,

y se hizo amo de
todos sus pensamientos y sentimientos
mientras susurraba:

«Son míos. 
Míos. 
Míos».

Pero también había otras voces.
Otras palabras. 
Regalos de los Supervivientes.

Los Supervivientes,

aquellos que habían combatido el latigazo del
«Te voy a destrozar»  
con un firme: 

«¡AQUÍ SIGO!».

Aquellos que habían desafiado las llamas del
 «Destruido para siempre»  
con un ardiente:

«¡RESURGIMOS DE LAS CENIZAS!».

Aquellos que habían seguido las órdenes de
sus barcos naufragados: 

«Nada hasta que llegues a la orilla, 

y luego...

¡VUELA!».

Ellos se habían cruzado en su camino. 
Cada Superviviente había sembrado palabras de esperanza en su interior y, 
a través de la repetición, 
se habían asegurado de que sus mensajes se arraigaran 
para cuando los necesitara.

Los Supervivientes saben que siempre hay un «cuando esto pasa». 

Pero para no asustarla, siempre le decían «por si esto pasa».  

«Si alguna vez pierdes la esperanza 
—le había dicho un Superviviente—
 repasa tus pasos. 
Busca la última vez que la tuviste. 
Llévatela contigo».

 

Viajó mentalmente a un lugar 
donde sus pies no la podían llevar: al pasado.

Llegó a la última vez que el sol la había encandilado 
no por encima de ella sino en su interior 
y levantó hacia sus rayos dorados 
todo lo que quedaba de su luz: 
una vela apagada.

 

 

 

«Enciende un fuego que me guíe en el presente 

e ilumine un camino al futuro» 
  —suplicó.

Las llamas anaranjadas consumieron instantáneamente mecha y cera, 
derramando lágrimas blanquecinas mientras que 
su brillo se atenuaba y sus voces se apagaron casi por completo. 

 

«Lo sentimos. No vamos contigo».

«Si alguna vez pierdes la esperanza 
—otra Superviviente le había dicho... 

 

La continuación de los mensajes de los Supervivientes llegará en 2021. :)

 

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Algunos detalles más:

formatos: libro electrónico, tapa blanda, tapa dura
rango de edad: 14 a 114
conteo de palabras: 1100
páginas: 140
ilustraciones: 54

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